olvidoTengo que buscar en lo profundo de mis recuerdos tu nombre. Olvidé todo de ti. Tu rostro, tus manos, tu aroma, tu voz. Olvidé que te gustan solo dos colores, el azul y el negro. Olvidé que no te gusta bailar. Olvidé que pintas con las manos en lugar de pinceles. Qué escuchas rock pesado en la radio para inspirarte y componer los temas de tus cuadros, y de que escuchas a Mozart porque no tienes otro CD en tu casa. Olvidé que escribes cartas, todavía a papel y lápiz porque odias la modernidad y porque no aceptas la limitación de no poder tipear con los diez dedos.

Olvidé que cuando ríes, muestras sin verguenza todos tus dientes en una carcajada abierta, clara, profunda y contagiosa. Olvidé que cuando lloras tu rostro se pone increíblemente tenso y tus mejillas arden en un rojo profundo. Olvidé que cuando besas mucho tus labios se resecan.

No recuerdo tus besos y tampoco la última vez que hicimos el amor, esa vez cuando tu morías mientras yo lloraba. No recuerdo cuántas veces me dijiste “te quiero” y tampoco la primera vez que me dijiste “te amo”. No recuerdo las conversaciones y tampoco aquella en la puerta de mi casa, cuando de tanto confabular nos sorprendió la madrugada.

Busco en mis recuerdos tu nombre. Busco en mi piel tus manos, en mis labios tus besos en mis oídos tus palabras. Busco pero no te encuentro. Entonces ahora que ya te olvidé por completo, dime ¿por qué apareces de nuevo en mi vida?


Autora: Karina Miñano Peña

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