Foto: Konstanttin

Me entregó una tarjeta, en ella decía “para ti mujer hermosa” y debajo del texto, una página web. Me sentí halagada. Las mujeres amigas que compartían mi mesa, me daban suaves codazos a manera de felicitación por mi buena suerte. Algunas, después de leer la tarjeta me quedaban mirando como buscando la belleza que ellas no veían en mí. Y seguramente se decían en silencio ese tipo se ha equivocado, no es tan bonita, o qué tiene de bonita.

Como si de esa forma suavizaran los celos por no haber sido la elegida. Y cuando nuestros ojos se cruzaban simplemente esbozaban una sonrisa nerviosa, tratando en vano de ser cómplices de mi momento, pero que el fondo escondía el más natural de los sentimientos, la envidia. Pero yo, todavía no salía de mi asombro, y creyéndome la más hermosa del grupo, de la ciudad, del país, y del mundo entero, imaginé que esa tarjeta era una invitación a modelar, pues él había visto en mí una belleza diferente a la estándar. Imaginé una vida glamurosa, y admito que me sorprendí al verme sonreír en silencio con satisfacción y esperanza. Entonces recordé, que siempre quise estar muy lejos de una vida como esa, a la que consideraba frívola y vacía. Llena de muñequitas sin educación y sin cultura. No quería que me compararán con ellas. Era una lucha interna. Mi ego estaba gritando por ese reconocimiento que hace fuerte a las mujeres. Ser bonitas es lo que queremos, ser delgadas, ser admiradas, ser deseadas. Todas en algún momento de nuestras vidas y sin importar nuestra condición, hemos deseado eso. 

Mi cabeza y mis sentimientos no se armonizaban, por un lado la frivolidad y por otro la inteligencia, luchaban sin darme tregua. Llegué a casa, encendí el ordenador y muerta de curiosidad tecleé el URL de la tarjeta mientras leía en voz alta “para ti mujer hermosa”. 

La página no tardo en cargar. Un hombre apareció en un video que empezó a correr sin que yo le diera al play. ¿Sería el mismo que me dio la tarjeta? 

“Hola, qué bueno que hayas llegado hasta aquí”, comenzó mientras se acercaba al fuego de una chimenea. El ambiente era cálido, recreado tal como el de muchas películas románticas. Tenía una copa de vino tinto en una de sus manos, se inclinó para mover las brasas, luego volteó a mirar a la cámara y dijo, “aquí abajo hay un número, llámame para juntos compartir la mejor noche que tu vida”.  El video se apagó y, entonces el número de un teléfono móvil apareció en toda la pantalla.


Autora: Karina Miñano Peña

(©2019. Karina Miñano Peña)


3 comentarios sobre “Mujer Hermosa

  1. No puede serrrrr me quedé con ganas de más… hay más? jajajjaa Engancha y te hace sentir identificada con esa chica. Y esas emociones tan normales en nuestro día a día… alegría compartida, envidia… MUY GRANDE AMIGAAAA!

  2. Al fin pude leerlo. Me he quedado con ganas de más aysssss q intriga ese hombre que le promete… no voy a hacer spoiler jejjee Continúa la historia? Dime que sí por fa… Me gusta como nos transportas y nos haces sentir identificada con esa chica/mujer. Y esas emociones que genera en su alrededor, tan cotidianas en nuestro día a día… GRANDE KARINAAAA MUAKS!

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