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Hace frío en Amsterdam Noord

12 Dic

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No sé que hora es. Deben ser las 10:30 pm; hace frío. Lo veo en las manos temblorosas y rojas de la gente que sostiene su teléfono celular, en el vaho que sale de las bocas y de las narices de los que esperan. Hace frío y lo siente el hombre frente a mi que ha jalado las mangas de su chaqueta de cuero artificial hasta cubrir sus manos. Estamos allí, con frío y esperando el bote que nos llevará al otro lado de la ciudad. El letrero electrónico dice que tardará 10 minutos. Mi bicicleta y yo estamos esperando. He notado que hace no puedo pedalear muy rápido y es que hace frío.

El bote que cruza a la gente de Amsterdam centro a Amsterdam norte parte cada 5 minutos, pero a partir de las 8 o 9 parte cada 10 minutos y nos deja aquí, esperando en el frío.

La gente va llegando de a pocos, se aglomera a los costados del ingreso al bote. La gente espera a los costados de la gran marca roja del piso que además tiene una flecha que indica la dirección de salida para aquellos que vienen en bote.

Hace frío, pero el hombre que toca el saxofón tiene que trabajar. Parece estar muy abrigado, pero tal vez tiene frío también; el frío es malo para los instrumentos musicales. Toca el saxofón con suavidad, algunos se paran cerca a él a escuchar esos sonidos dulces y suaves. Otros, la mayoría, miramos hacia el bote que está al otro lado, esperamos y escuchamos al saxofón tocar.

Una mujer con un pequeño maletín morado y con ruedas camina de un lado hacia el otro, tiene frío también. Ella es negra, su ropa es negra, lleva un poncho negro con detalles blancos, una boina negra que se mezcla con su cabello negro y un bolso fucsia brillante, muy brillante, es un fucsia de verano. Ella le da un toque de calor a esta noche fría.

A mi derecha, hay una chica en bicicleta, que acaba de llegar y espera también el bote. Esa chica se resiste al frío y lo desafía vistiendo una falda tan delgada y un abrigo de verano; y viste de verde, morado y naranja y su bicicleta lleva flores artificiales. Ella no quiere darle paso al invierno, se resiste, pero sus manos rojas por el frío, su rostro pálido y sus hombros levantados me dicen que ella también tiene frío.

El bote va llegando y nos preparamos, los scooters encienden motores y más gente llega de todos lados. Finalmente, el bote ha llegado al pequeño puertito y con una señal nos indica, a los que  esperamos, que la gente que está en ese bote va a salir, que nos preparemos, que esa gente sale como animales en estampida y es nuestro propio riesgo si nos cruzamos en el camino. Por eso debemos esperar a los lados, en la zona verde y segura.

Se escuchan los scooters amenazando con el sonido del arranque, esas amenazas viene tanto desde el bote como desde los que esperan. Las bicicletas salen primero, rápido sin detenerse a mirar a los lados. La gente de a pie, sale despacio con las manos en los bolsillos, porque hace frío. Los impacientes se apuran a ingresar al bote y coger un asiento en la parte cerrada y más caliente. Los demás avanzamos hacia el frente, todos queremos ser los primeros en salir, es una competencia. He llegado sin proponermelo a la primera fila. Seré una de las que sale primero de éste bote. Miro al frente y ya hay gente al otro lado del agua esperando. El bote partirá en 5 minutos y en dos estaremos al otro lado de Amsterdam. En Amsterdam Noord (norte).

The disrespectful freedom of speech

9 Ene

Regarding Chalie Hedbo

canstockphoto22658412It is still hard to believe that fanaticism makes people so blind. I have a kind of double feeling regarding what has just happened in France. I strongly condemn the murder of the people and journalists of Charlie Hedbo. I don’t accept any kind of violence, justified or not. I also understand that newspapers and journalists around the world are angry, powerless, worried, sad and frustrated over the death of their colleagues. I am a journalist myself. I don’t work as a journalist now, but I share all those feelings because beyond being a journalist, I am a human being.

All the media around the world, in a kind of unspoken agreement, have placed the murder on their front pages, are publishing disapproving quotes from opinion leaders, and are uploading unedited witness videos in which we can see the cold-blooded assassination of a police officer. They are searching for the reasons, the suspects, the murders, and publishing the stories. In other words, the media has given us a couple of days where it has reproduced the abominable massacre and fomented citizens to protests. Alright. I protest as well…but…the problem is beyond a cartoon and its humour. In my humble opinion, the real problem has been overlooked again. And it is that we experience an increase in lack of respect and lack of leadership in all sectors, areas and corners of the world, and this also affects the media.

I wonder to what extent we are free to say and act without being considerate of others’ thoughts, beliefs and feelings only because we say and act so far as our freedom of speech brings us. Where is the limit? Is there any? I don’t justify the murder of those journalists, but I also didn’t approve of the provocation of a community that is a strong believer of Allah and the Quran. I wonder why they published provocative cartoons even when being aware that fundamentalism and fanaticism are very strong in some Muslim communities. Did Charlie Hedbo take the risk to gain some popularity or maybe it was because they wanted to say something to the world? Was the message: we are here, living in a democracy and enjoying freedom of speech, and you don’t? Was that a real reaction to the extreme fanaticism of some Muslim groups, meant to arouse anger in groups that were already upset with Europe and the United States? Why?

I don’t share Muslims’ strict lifestyle, don’t believe in what they do and the Quran is for me just an interesting book. By respecting —not accepting—them and their belief I am just trying to live in peace. I strongly expect the same of them and other societies.

Our democratic minds don’t accept oppression, submission, disrespect, fanaticism and injustice, but they exist. The question is what we are doing to live together in peace.

For years political (so-called) leaders have tried to talk about human rights and democracy with the political-religious leaders from the Middle East and other strong religious countries without great success. We, democrats, have interfered (many times) in their political affairs in what we think is not correct. I mean, we have put our noses in and given opinions about what has happened in other people’s houses. And yes, you are right, if we don’t intervene the atrocities would be even worse because what they do to kids and women is horrible. But then why don’t we stop selling weapons to the black market, weapons that give power to the abusive governments? Why don’t our political leaders agree on better cooperation for education and health, so it has to come from NGOs instead? Why don’t we pay fair prices for the raw materials that come from poor countries, so people can have a better life? Why do our democratic interests foment division and internal wars in some countries? Why do countries only intervene in other countries’ issues where oil is in risk, whilst they forget the rights of girls, for example in Sudan?

We are in a vicious cycle that is not going to stop. I can be seen as a pessimist now but I am tired of being optimistic when it comes to politics and religion.

What happened in France will repeat in some years if we, democrats, don’t really help by stopping the under-the-table negotiations of oil and weapons in the black markets. If this doesn’t happen I am afraid we will find ourselves discussing the same thing again and once again condemning the same people.

Qué es lo que le falta al Perú para ser una sociedad desarrollada.

15 Abr

Me lo he preguntado cientos de veces.

No se trata solamente de llenar las tiendas con los últimos avances tecnológicos o de llenar los centros comerciales con las tiendas más exclusivas y caras del mundo, que claro ahora también están en el Perú, mejor dicho en Lima y en algunas ciudades con suficiente poder adquisitivo.

Hace años que me he puesto un cartel en el pecho en el que vocifero que a nuestro país le hace falta educación. Todos los días leo las opiniones que peruanos y peruanas dejan escritas en la plataforma web del diario El Comercio ya sea a favor o en contra de alguna noticia. No solo me fijo en la calidad de la escritura, gramática y ortografía que a decir verdad es desastrosa, humillante y desgarradora para el que intenta usar nuestro idioma bien y en público. No me las doy de sabelotodo, no soy infalible, pero al menos tengo cuidado en el uso del idioma y sé que muchos lo hacen también.

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El laberinto del a educación en el Perú

Me fijo sobre todo en la esencia de la opinión. Muchas personas por no decir el 99% parecen vivir en otro siglo, en un tiempo donde todo se ha congelado, nada ha avanzado y nada ha mejorado. No sé de dónde son, pero sé que nivel de educación tienen con solo leer sus opiniones.

Todas las opiniones se respetan y puedo estar o no de acuerdo con algunas. Pero en definitiva no estoy de acuerdo con dos cosas: la falta de respeto al idioma y con la baja calidad de educación que han recibido tanto de sus padres, de las escuelas y universidades y del entorno que les hace decir/escribir opiniones sin sentido. Por lo que algo tenemos que hacer, pero ya.

¿A dónde vamos como sociedad?

Queremos avanzar como otras sociedades lo hacen con el único objetivo de vivir bien, tolerar y respetar a los demás. Es un derecho natural y adquirido pero también es un derecho que ha sido luchado durante nuestra historia. ¿Qué te diferencia a ti de mí? ¿Qué me diferencia a mí de los otros?

Muchos peruanos no son tolerantes. No toleran la opinión de otros ni la respetan y es más, la ven como un insulto. Esto es en parte responsabilidad de gran parte de la prensa peruana que hace un periodismo de tan mala calidad que solo se enfoca en la “opinión” de uno para restregarla en la cara del otro. ¿Qué les han enseñado a esos periodistas en la universidad? Pero veamos también a las empresas para las que trabajan, editoriales y medios que no son capaces de ayudar en la formación de sus profesionales para elevar el nivel periodístico de nuestro país.

Pero el asunto es más profundo. Por qué el aceptar que a algunos les gusten las personas de su mismo sexo es tan difícil o es casi imposible para algunos peruanos. Por qué? Porque así se lo han enseñado, su familia, su escuela, su comunidad. La familia es un elemento muy importante, sin embargo es la escuela la que debe asumir el desarrollo analítico del educando. Ese desarrollo analítico permitirá al educando separar los conceptos que propaga la iglesia de aquellos que nos debe definir como sociedad civil.

Desarrollar el análisis desde temprana edad nos debe dar a los peruanos la capacidad de pensar que los dogmas religiosos son parte de la comunidad y deben ser aceptados y respetados sin importar de donde vengan y como tal esos dogmas deben respetar la ciencia, la tecnología y la sociedad y sus cambios. Ese desarrollo analítico debe apoyar sobre todo el crecimiento de una sociedad como la nuestra que es y ha sido dañada por discriminación, diferencia, violencia, falta de respeto y miedo a los otros.

Algunas religiones parecen olvidar que se deben centrar en el amor. Ese amor que no es otro que aceptación y respeto. Y no en el odio camuflado del uno al otro.

Quién le ha dado el poder a la iglesia católica o cualquier otra iglesia de decir que el amor entre dos hombres o dos mujeres es anti-natural.

Estoy convencida que el Perú se jodió y profundamente cuando no se separó en su momento a la iglesia del poder del Estado. Si te preguntas por qué la iglesia católica tiene que interferir en temas civiles y políticos te diré que interfiere porque así se lo han permitido los gobiernos. Este y los anteriores.

Por supuesto que vivimos en un país donde la libertad de opinión dice respetarse. Y por supuesto que el papel de la iglesia es importante para ayudar al desarrollo espiritual de las personas. Pero hasta allí nomás.

Si queremos un país que realmente mire de frente a un futuro evolucionado como sociedad tenemos que hacer 4 cosas:

  1. Separar a la Iglesia católica del poder político que todavía tiene. (Significa también que no se le debe pagar un sueldo al cardenal y que el curso de religión debe ser eliminado de las escuelas)
  2. Contratar a capos en materia de educación (de países como Finlandia) que les enseñen a nuestras autoridades en Perú a ponerse bien los pantalones para rediseñar los objetivos educativos y las herramientas a utilizar.
  3. Reorganizar rápidamente la educación superior desde los puestos administrativos para evitar abuso de poder y puestos vitalicios, hasta la contratación de mejores organizadores y diseñadores de la educación.
  4. Finalmente, eliminar al SUTEP* y hacerlo por ley. Esta organización solamente le ha hecho daño a nuestra educación. El SUTEP basado en su derecho como sindicato ha bloqueado toda posibilidad de desarrollo al proteger ideas anticuadas y reclamar “mejores condiciones económicas” sin preocuparse por el desarrollo, actualización y avance de sus miembros.

Se debe invertir en educación. Invertir de verdad. En el Perú hay dinero, pero no se invierte bien o no se invierte en educación. Por el contrario se ha hecho alguna vez el ridículo llevando computadores a una escuelita alejada y pérdida en las montañas donde el profesor no tiene ni idea de lo que significa la palabra software.

Para avanzar, tener mejores administradores de nuestros recursos, calidad en educación y acceso a más oportunidades, debemos comenzar por destruir todo lo que hemos aprendido y empezar de nuevo. Pero de verdad. Si no, seguiremos en las mismas y en 20 años otra vez leeré una opinión diciendo que “el amor entre dos personas del mismo sexo es una aberración, antinatural y se debe tratar a tiempo antes que se contagie”. Es que no hay respuesta de mi parte para esto.
*SUTEP es el Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación en el Perú.

El tiempo

24 Ene

El tiempo duele. El tiempo alivia. El tiempo olvida. El tiempo pasa.

Cuándo fue la última vez que le di tiempo al tiempo para hacer su trabajo.

Cuándo fue la última vez que me senté a leer un libro con tranquilidad y con una copa de vino tinto cerca de mí y con la única compañía…del tiempo.

Cuándo fue la última vez que me detuve en medio del camino para observar al tiempo pasar.

Cuándo fue la última vez que me detuve a sentir el paso del tiempo en forma de caricia de viento.

Cuándo fue la última vez que me desperté sin pensar en lo que tengo que hacer.

Cuándo fue la última vez que me fui a la cama sin pensar en lo que se debe terminar para mañana.

Cuándo fue la última vez que olvidé que tengo que pararme un momento en medio de todo y de todos para mirarme a mí misma a través del tiempo.

El tiempo duele. El tiempo alivia. El tiempo olvida. El tiempo pasa.

Oh Luna,

27 Mar

008Qué hermosa estás. Te veía llegar desde hace un par de días. Estabas haciendo espacio, apareciendo de a poquitos para finalmente mostrarte completa, llena, blanca y amarilla.
Qué hermosa eres! Inmaculada, eterna, radiante y pura.

Tu llegada ha callado al viento que en los últimos días erizaba mi piel de frío intenso. Con tu llegada mi noche, ésta noche se ha iluminado. Me has mostrado el camino de regreso a casa, como antes lo hacías. Recuerdas? Cuántas veces me mantuviste despierta sentada al lado de la puerta de los cuartos contemplándote mientras mi tío Chino y mi abuelo dormían al costado.

Recuerdas que en mi época escolar decidí caminar del colegio a la casa y eras tú la que mostraba el camino. También fuiste mi compañera en la época universitaria. Tú y yo caminábamos juntas. Tú iluminando mi camino y yo siguiéndote de cerquita.

Qué bella estás. Hace poco te vi en Egipto. Estabas resplandeciente, brillando y te vi tan cerca. Me mostraste tus cráteres secretos. Casi te podía tocar.
Luna, luna, lunera. Qué vida representé en otro tiempo? Por qué me gustas tanto? Por qué me emociona verte? Por qué lágrimas salen de mis ojos cuando te contemplo? Qué éramos en otro tiempo que ahora ya no somos pero que todavía nos une.

Luna, lunita…quédate conmigo. No te vayas. Me gustas tanto como Mafalda. Pero mientras ella acaricia mis pensamientos, mis ideas y mi cerebro; tú acaricias mi corazón, mi piel y mis sentidos. Te puedo mirar eternamente y pensar en nada.

Viniste a visitarme y te puedo ver desde mi ventana. Esta noche dormiré mirándote pues me muestras tu esplendor mientras yo estoy acostada en mi cama. Iluminarás mi sueño. Dime lunita, soñaré contigo?
No te vayas, quédate a mi lado. Las noches sin ti son nada. Déjame mirarte y mírame tú también.

Oh…la edad…

18 Ene

vacheron-constantin

Qué extraño es esto del amor, del dinero y de la edad. Siempre lo he creído y lo he vivido. No hay nada que cambie tanto a una persona como estas tres cosas.

El amor te atrapa sin previo aviso y luego te suaviza un poco, te hace vivir en una burbuja de felicidad que no da tregua a la amargura ni a la tristeza. Al menos por cuanto dure.

El dinero te vuelve arrogante en diferentes medidas. A algunos les choca más y a otros menos. Pero te cambia dándote una felicidad momentánea o permanente. Es válido.

Y finalmente la edad. Si, la edad también nos cambia. Nos hace más sabios. Algunos maduran más que otros y algunos asumimos  el proceso de crecimiento con cuidado y poco a poco vamos aceptando que tal vez ya no memorizamos las cosas tan fáciles como antes o que antes hacíamos miles de cosas sin cansarnos y sin pensarlo dos veces. El impulso y la espontaneidad han dado paso al análisis y a la toma de decisiones que no solo nos considera a nosotros mismos sino también a los que forman parte de nuestras vidas. A cierta edad nos vemos rodeados o de hijos o de parejas y entonces cualquier decisión debe incluirlos también. Es parte de la madurez y del cambio que éste implica.

Sin embargo, y a pesar del amor, del dinero y de la edad hay cosas que se mantienen todavía, se transforman pero en esencia siguen siendo las mismas. La sonrisa por ejemplo. Hemos escuchado tantas veces decir que mantenemos la misma sonrisa, el mismo espíritu emprendedor, que seguimos siendo tercos, somos perseverantes  o que debemos cambiar si vamos madurando porque ese comportamiento ya no es de nuestra edad. Hemos escuchado tanto sobre lo que no hemos cambiado o que debemos cambiar.

Estoy reflexionando un poco ahora que este año cumplo 40. He cambiado mucho y no he cambiado nada. Y soy feliz con mis cambios y mis cosas de siempre. Me he enamorado miles de veces porque creo que es el estado más bonito: el de enamorarse y re-enamorarse y si es de la misma persona pues mucho mejor. Y si, amo también, pero eso es más profundo y complicado, y ha confirmado lo que he pensado por casi toda mi vida. Me he suavizado, lo que antes no me gustaba en absoluto (algunas cosas claro, y no todas) empiezo a tolerarlas y a verles el lado bueno. Ahora, por ejemplo, me empiezan a gustar las flores y empiezo a gustar de la compañía de algunos niños. (Esto todavía es materia de un análisis más profundo) Y se lo debo claro al amor y a la edad en este caso.

Mi amiga Tony me dio la bienvenida al club de los 40, cuando todavía falta un poco para mi cumpleaños y debo confesar que corriendo fui al espejo para comprobar que sigo mirando a la chiquilla de siempre con las mismas ilusiones y con la misma sonrisa, la misma sensibilidad y llorona ante las injusticias. Con algunos signos de la madurez claro pero con la mirada esperanzadora de siempre. El reflejo me hizo pensar en todo y como si fuera una película que ves antes de morir vi mi vida en fragmentos y recordé mi fiesta de 15 años, el baile con mi abuelo y mi adorado tío, ambos ahora en la quinta dimensión.  El espejo me dio tres imagenes en close-up: mi rostro, mis actitudes y mis sueños. Sigo siendo la misma y soy diferente también. Y me gusto mucho, aunque a veces tenga que renegar con el cabello que tiene vida propia y no se queda de la forma que lo peino, o con esos estúpidos granitos que no sé por qué a mi edad todavía brotan a veces en mi rostro.

Me sigo gustando a mis prontos 40 años y puedo decir que soy una persona feliz y que mi felicidad no depende de nadie, afortunadamente.

Tengo heridas profundas desde hace 20 años.

12 Sep

Hace 20 años el Perú amaneció con una sorpresa, una angustia, una tristeza y una alegría hasta ese momento incomparables. Se había capturado, entre muchas, a una persona que significaba mucho para mi país y para mí también. Esa captura significaba que yo ya no iba a despertar asustada en medio de la noche después de explosiones (“sabe Dios dónde fue” decía mi abuela) que estremecían las camas y hacían temblar los techos. Esa persona ahora capturada también significaba el miedo a caminar por las noches, especialmente cerca a alguna estación de televisión o cerca a algún cuartel militar.


Mi casa estaba en el centro de muchos posibles objetivos terroristas. Recuerdo que escapé a dos bombas. Si, lo que haya sido (destino, energía, dios, etc.) me hizo alejarme de dos explosiones. No recuerdo el orden pero una fue la bomba de Tarata. Yo estudiaba locución cerca al jirón Tarata. Ese día no me sentí bien y decidí dejar la escuela unos minutos antes y en lugar de tomar mi combi (medio de transporte muy popular en Lima) en la esquina del jirón Tarata y la avenida Larco pensé que sería mejor caminar un poco y tomarla más allá. Al fin y al cabo era el distrito de Miraflores. El más resguardado y al cual los terroristas no se atreverían a pisar pues era tierra de otros.
Qué equivocada estaba. Recuerdo que yo caminaba por la avenida Arequipa entra las cuadras 10 y 11, iba a mi casa cuando la bomba explotó y se bajó un edificio entero, y se escuchó tan fuerte que me hizo estremecer. Recuerdo que la misma pregunta que mi abuela se hacía durante las noches vino a mi cabeza: “dónde fue”. Pero yo estaba en la calle. Tenía que llegar rápido a casa y contar a cada uno de los que vivían conmigo. Solo para saber si estábamos completos y para dar las gracias a la divina providencia porque estábamos con vida.
Era una tortura cada vez que una bomba explotaba y alguna persona de mi casa no estaba en ese momento. No teníamos celulares. No había forma de saber si estaba bien o no. Solamente teníamos que esperar una llamada o a que lleguen a la casa. Esta situación seguramente la vivieron muchas familias.

La otra bomba de la que me salvé explotó muy cerca a mi casa. Entre el canal 7 de televisión y mi casa a unas cuantas cuadras. Era un local de la Marina de Guerra de mi país. Ese día una llamada telefónica hizo la diferencia. Yo era muy joven y trabajaba para una tienda de productos de limpieza en frente de la via expresa. Siempre salía a la 1 pm para almorzar. Ese día la dueña llamó por teléfono justo a esa hora, y mientras conversábamos habían pasado ya 5 minutos cuando la explosión retumbó todo, los escaparates temblaron, la llamada se cortó y los vidrios del edificio caían como lluvia. El canal 4 estaba detrás de mi casa. Lo primero que vi en mi mente fue mi casa destruida. Rogué desde el fondo de mi corazón que no fuera verdad. Salí corriendo, tenía que llegar y ver a mi madre, a mi abuelo y a mi hermanito que a esa hora estarían en casa almorzando. No pensaba en nada más.

En el camino una docena de militares. Creo que llegaron tarde. Seguramente sabían de la bomba. No era posible que no lo supieran pues llegaron en menos de dos minutos al lugar de los hechos. Una mujer llorando en el camino, me preguntaba por su hijo (no sé quién es, pensé) la cogí de la mano y muchas otras manos nos apuntaron. Militares confundidos. Se dieron cuenta que éramos dos simples confundidas en medio de la explosión. Nos dieron una señal: pasar corriendo. La cogí de la mano y corrimos, ella se dejaba llevar. Llegué a mi casa y en medio del corredor encontré a mi madre y a mi hermanito corriendo también con la intensión de encontrarme. Ellos pensaron que el canal 7 había sido el lugar del atentado.

La mujer a mi lado era una zombi andando. No atinaba a nada. No me di cuenta en qué momento la perdí de vista. Recuerdo que le dimos agua y tratábamos de tranquilizarla, pero en ese momento de confusión llegó mi primo Walter y nos dijo que las niñas (mis primitas) habían sido afectadas, que mi tío pasaba en el auto cuando la bomba explotó, que las lunas se reventaron. Salimos corriendo.

Las calles llenas de gente, confusión por todos lados, unos se miraban las manos, otros miraban sin dirección, otros solo caminaban y nadie decía nada, nadie sabía nada. Las tiendas estaban cerradas. La gente miraba detrás de las ventanas.
Esa persona que capturaron significaba todo eso que viví y mucho, muchísimo más. Tan importante fue esa persona que también significó el asesinato del hermano de mi padre. En la puerta de su casa, frente a su familia. En ese momento no supe en realidad lo que eso significaba. Pero no fue nada valiente, fue un asesinato cobarde que llenó de angustia y tristeza a una parte de mi familia. Fue la primera vez que vi a mi padre llorar como a un niño.

La persona a la que capturaron fue un líder para algunos. Para los demás fue simplemente un criminal. Para mi país esa persona es importante porque es la memoria de lo que vivimos, de lo mal que lo pasamos y de lo que nunca más debe suceder.

Ese líder viejo y enfermo logró que mucha gente creyera en él, algunos lo idolatraron, otros lo adoraban. Le obedecían sin reclamar. Y eso le costó la vida a más de 25 mil peruanos, dejó millones de pérdidas. Confusión, rencor. Heridas.

Yo tengo una herida. Muchos peruanos como yo la tenemos. Tiene la misma forma y la misma profundidad. Otras personas tienen otro tipo de heridas, seguramente una mucho más profunda que la mía y otras llevan heridas como un tatuaje que con solo mirarlas reavivan el recuerdo. Se sufrió mucho. Se mutilaron y se mataron a muchos. El miedo también era por los militares. Muchos pueblos no sabían a quién obedecer. Pueblos ignorantes, sin educación y presa fácil para ambos grupos.
Esas personas tienen heridas profundas y que no cicatrizan porque estuvieron conviviendo entre dos fuegos. Uno más sanguinario que el otro.

Ese líder viejo y enfermo, pretende formar su partido político. Está luchando por una nueva forma de ideología que capture a los más jóvenes. Y lo hará pronto si la educación no mejora y no es llevada a todos los rincones de mi amado país. Ya lo vemos, lo estamos viendo: intentos felizmente fallidos de renacer legalmente el mal. Veo y escucho a los jóvenes peruanos y me asusto. Porque veo que aún hay falta de oportunidades y porque el terrorismo empieza a despertar (si lo dejamos)…y me da miedo.

No es posible que se haya tenido que esperar tanto para que por fin se presente un proyecto de ley que penalice la negación al terrorismo que vivimos. No es posible que los medios le den más importancia a lo que esos falsos políticos (otrora terroristas ideológicos) hacen y proliferan.

Para mi han pasado 20 años. Pero los años que viví con ese miedo al terror han quedado marcados en mi piel, la misma que todavía se escarapela cuando un sonido fuerte acontece.

Ese líder viejo y enfermo es importante. Sí, lo es, porque es importante NO olvidar.